Instituto de Córdoba ganó por goleada en su visita al Lorenzo Arandilla enfrentando a un golpeado Brown de Adrogué que, a pesar de haber dominado gran parte del partido, no pudo contra la eficacia del equipo cordobés.

 

En el sur del gran Buenos Aires, se disputaba un encuentro de dos equipos que venían iguales en la tabla y con intenciones de acercarse al puntero Sarmiento. El gran marco de público en el Lorenzo Arandilla era una pieza clave para lo que iba a ser el cotejo. El grito de “Vico, Vico” se hacía sentir en la víspera del partido, como también la resistencia hacia el que impartía justicia esa tarde, el colegiado Bruno Bocca. Todo esto, le daba un gusto picante al comienzo del partido.

Los primeros minutos fueron lo que no se repitió luego en todo el partido: Instituto protagonista y un Brown que apostaba a una contra y a la velocidad de su jugador estrella, Luciano Nieto. Pronto las acciones se emparejaron, hasta que fue el conjunto tricolor quien tomo las riendas del partido y tenia las más claras.

El primer tiempo fue un monólogo del equipo de Vico, que a pesar de no poder convertir, era el que más proponía. Pero como se sabe, la dominación no asegura nada y así llego la primer emoción de la tarde, una apilada en el área, tres ocasiones claras y una cuarta que Mateo Bajamich empujo en la línea y decretó el primer gol a falta de dos minutos para el cierre del primer tiempo.

El complemento fue, literalmente, un sólo equipo en cancha, Brown intentó con cambios al inicio para tener más llegada al área rival y así fue. El “Trico” tenía las mejores ocasiones para llegar al empate frente a un Instituto que solo se defendía y trataba de salir de contra.

El silencio fatal, para el equipo del sur, llegó a falta de cinco minutos para el final. Cuando el conjunto local estaba dejando espacios en su defensa, el siete bravo, Bajamich los aprovechó al máximo para marcar el segundo en su cuenta personal con una espectacular definición, picándosela desde afuera del área que dejó sin chances a Ríos.

Fue, en ese momento, en que la hinchada y los jugadores del equipo local no podían entender como se les había escapado un partido que habían dominado de punta a punta.  El final caliente de Vico, con el árbitro Bocca y la expulsión de un colaborador, fue de lo que todos los hinchas se agarraron por la impotencia.

Instituto no dio tregua y, tres minutos después, volvió a golpear fuerte con otra contra, en una supuesta posición adelantada del recién ingresado Marcelo Estigarribia, que eludió al arquero y definió suave, tan suave que Garro, la empujó en la línea para decretar la goleada y la desazón del local.

La dominación en el fútbol no asegura nada, el tener e intentar no alcanza para ganar. Se podría decir que el “ganador moral” del partido fue Brown por ser el que más intentó, pero, eso en el fútbol no existe.

En la vereda de enfrente, Instituto se llevo a Córdoba tres puntos que valen seis por cómo se dio el partido, pero deberá mejorar en el juego si quiere meterse en la gran pelea. Porque la eficacia tampoco te asegura nada si un día te levantas con la pólvora mojada.

En resumen, un resultado mentiroso, en un partidazo que tuvo de todo, buen fútbol, injusticias, goles y golazos y un final caliente para el pueblo tricolor.

 

Por David Scienczuk